• Sincronizamos mundos corporativos

The Brainband Paradox

Jesús V. Izquierdo, único conferencista español en el EmTech del MIT

El pasado mes de abril, participamos en la conferencia global EmTech del Massachusetts Institute of Technology (MIT) que se celebró en Santo Domingo (República Dominicana). Jesús V. Izquierdo, nuestro Chief Executive Leader, desarrolló una ponencia denominada Transformación Digital en Empresas Familiares en la que reflexionó sobre una cuestión de actualidad a la que se enfrentan los empresarios ¿cómo abordar el cambio hacia el paradigma digital en el negocio? De esta manera, hemos dado un paso más en nuestro posicionamiento en Latinoamérica, donde venimos ejecutando, desde hace más de 10 años, proyectos de gobierno y empoderamiento corporativo, alineamiento y transformación, planificación y ejecución estratégica, así como, coaching y diversos programas de desarrollo directivo.

“La empresa familiar ha sido, y sigue siendo, la forma dominante en la estructura de los negocios, de cualquier tamaño, en la América de habla hispana. Basta echar un vistazo ágil y rápido, para identificar que la mayoría de los grandes gigantes empresariales del territorio latinoamericano están bajo el control estratégico de familias. Pero no solamente los conglomerados de compañías pertenecen a redes familiares, las medianas y las pequeñas empresas están dominadas por familias empresarias. La transformación digital es un reto al que estamos asistiendo y que resultará clave para la evolución de estas empresas”, explica Jesús V. Izquierdo.

Reflexiones sobre los perfiles en una empresa en transformación: zombis, mártires y algunos demonios corporativos

Cuando se empieza un proceso de cambio organizacional es muy importante que todos los miembros del equipo estén alineados, sepan lo que se quiere alcanzar y cómo hacerlo. Como si de una película se tratara, cada uno habrá de ser un personaje, con un papel que desarrollar y defender. Pero, también, como sucede en el cine, habrá protagonistas, antagonistas, buenos y malos.

Imaginemos que la transformación corporativa es una suerte de viaje del héroe, como el vivido por Ulises en la Odisea de Homero. En el periplo que supone impulsar el cambio, el empresario se encuentra en mitad de una aventura, donde ha de superar pruebas y donde puede encontrar aliados y enemigos. Estos, los que ayudan y los que tratan de evitar el cambio, merecen un análisis por la importancia que juegan en que el final de la historia sea feliz o no.

Destaca, en primer lugar, aquella persona que dice al empresario cuestiones que no quiere escuchar. Se trata de un miembro del equipo que no teme inmolarse por el bien colectivo. Podría denominarse Juana de Arco. Y como la Doncella de Orleans, para los franceses en su guerra contra Inglaterra, se erige como mártir al retar al líder y al exponerle que no siempre tiene razón.

Cuando en Julio Cesar (1953), Bruto apuñala a un ya malherido Cesar, este suspira “Tu quoque, Brute, fili mi” (Tú también, Bruto, hijo mío), se pone de manifiesto que hasta el más adulador de los colaboradores puede convertirse en un traidor. Y es que en las organizaciones aparecen algunos perfiles dóciles, como Bruto, que asienten sin rechistar y proclaman una lealtad desmedida al líder. Esta supuesta fe ciega hacia el jefe encubre debilidades competenciales, que pueden suponer una palanca de traición, que, y llegado un momento de dificultad, como el que puede entrañar una transformación corporativa, son susceptibles de impulsarle a acabar con él.

Otro personaje con cierto cariz cinematográfico es el que podríamos llamar Rasputin, puesto que, como el místico ruso, se erige en el guía y el salvador del empresario, en los instantes de incertidumbre que aparecen en el proceso transformador. En su boca se podrían poner palabras tales como: “¡Qué suerte tienes que me conoces!” con las que se aprovecha de las debilidades ajenas, como también se sirvió el verdadero Rasputin de la zarina Alejandra.  El gran peligro de este tipo de personajes es que siempre aspiran a más, es decir, a que su poder sea absoluto.

Por último, aparecen los zombis. Son muertos vivientes que, en el día a día, hacen del victimismo y del pesimismo sus banderas. No tienen conexión alguna con la Visión y Misión de la organización, y si se les pregunta “¿Por qué trabajas aquí?”, su respuesta es simple: “Porque no hay otro lugar al que ir”. Pero van más allá, no solamente cuando alimentan y anclan su pesimismo, sino que además contagian y viralizan su toxicidad a otros. El gran riesgo que entrañan es que, como en The Walking Dead, tienen la meta de destruir la organización desde dentro, haciendo que el caos crezca y convirtiendo en zombis a quienes no lo son.

Life 3.0: Being Human in the Age of Artificial Intelligence

Max Tegmark aborda lo que supone actualmente y lo que supondrá en un futuro inmediato la inteligencia artificial se está erigiendo como el agente de cambio más importante en el siglo XXI. Su impacto en la economía, la cultura, la política y en el propio ser humano es tal que muchas personas aún no lo pueden imaginar.

Sin embargo, no todo está determinado por la tecnología, puesto que ésta se puede utilizar para crear tipos de sociedad muy diferentes. De este modo, la Inteligencia Artificial ofrecerá en los próximos años un espectro de posibilidades, pero la decisión sobre ellos corresponderá a las personas.

Por esto, la Inteligencia Artificial habrá de estar entre las cuestiones clave de la agenda pública, a pesar de que aún no ha entrado en los temas de interés, por ejemplo, de las campañas electorales, ya que gran parte de la población no entiende qué entraña, ni los dilemas que plantea, por ejemplo, en el mercado laboral, en la guerra o en los sistemas de gobierno.

Sobre el número de máquinas que invadirán dominios hasta ahora exclusivos del ser humano utiliza una metáfora de Hans Moravec:

“Los ordenadores son máquinas universales, su potencial se extiende uniformemente sobre una extensión ilimitada de tareas. Los seres humanos, por otro lado, son fuertes en áreas que son importantes para la supervivencia, pero débiles en cosas muy alejadas. Imagine un «paisaje de competencia humana», que tiene tierras bajas con etiquetas como «aritmética» y   «memoria», estribaciones como «demostración de teoremas» y «juego de ajedrez», y picos de alta montaña etiquetados como «locomoción», «coordinación mano-ojo» y la «interacción social». El avance del rendimiento de un ordenador es como el agua que inunda lentamente el paisaje. Hace medio siglo comenzó a ahogar las tierras bajas, expulsando calculadoras humanas y empleados de registro, pero dejando a la mayoría de nosotros secos. Ahora el diluvio ha llegado a las estribaciones. Nos sentimos seguros en nuestros picos, pero, al ritmo actual, también se sumergirán dentro de otro medio siglo”.