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The Brainband Paradox

Primal Leadership: Realizing the Power of Emotional Intelligence de Daniel Goleman, Richard Boyatzis, Annie McKee

¿Qué es el liderazgo en primera instancia? Los autores lo sintetizan al comienzo de su obra, como una declaración de intenciones, y es que para ellos la tarea fundamental de los líderes es primar los buenos sentimientos en los que son liderados. Y esto no ocurre siempre, puesto que para los autores se requiere una capacidad determinada en el líder:  la de crear resonancia desde un enfoque emocional. A partir de ahí se desarrolla el contenido que gira en torno a ese pilar en el que sustenta el libro:  el trabajo primordial del liderazgo es emocional y este se debe trabajar para su desarrollo mediante un mix de esfuerzos individuales y colectivos:

  1. Autoconocimiento del líder.
  2. Controlar de los impulsos emocionales del líder.
  3. Implementar la capacidad de relación con los demás.
  4. Potenciar su influencia para promover el trabajo de la organización.

Es importante que, entre todas pautas para potenciar la ya mencionada resonancia positiva y emocional, los autores no pierden el enfoque de cuál es, en última instancia, el trabajo del líder: establecer las normas.

Apuntan que es el líder el que tiene el poder de establecer cuáles son las reglas, para maximizar la armonía y la colaboración, y así asegurar que el equipo se beneficie de los mejores talentos de cada miembro. ¿Cómo se logra esto? Se han de usar imágenes positivas, interpretaciones optimistas y normas y liderazgo para construir resonancia. Concluyen que establecer las reglas básicas correctas también precisa de un líder emocionalmente inteligente y con mucho sentido común.

HBR’s 10 Must Reads 2019: The Definitive Management Ideas of the Year from Harvard Business Review

Todo un clásico de la literatura gerencial, que es una excelente fuente de conocimiento para comenzar este curso. Desde Harvard Business Review, han seleccionado el contenido más influyente de lo aparecido en su publicación en los últimos meses y lo han condesado en este libro, para poner a disposición de las organizaciones un pensamiento innovador, disruptivo y de gran influencia. Especialmente reseñables son algunos de los autores, entre los que destaca Michael E. Porter, así como los case studies de empresas como Facebook o DHL.

Algunos de las cuestiones que se abordan son:

  • Cómo lograr el compromiso en la organización.
  • La vinculación entre el CEO y su activismo, y las consecuencias en la empresa.
  • Inteligencia artificial para implicar a empleados y clientes.
  • La confianza corporativa y cómo generarla.
  • Investigación cuantitativa e investigación cualitativa, fuentes de diversidad.
  • Las razones por las que la empresa necesita una estrategia de realidad aumentada.

Queremos destacar el artículo The Leader’s Guide to Corporate Culture de Boris Groysberg, Jeremiah Lee, Jesse Price y J. Yo-Jud Cheng en el que apuntan que son dos variables, cómo los miembros de una organización interactúan entre sí y cómo responden al cambio, las que determinan la cultura de la organización. De la combinación de ambas, los autores, exponen que obtienen ocho estilos diferentes de cultura corporativa: Caring, Purpose, Learning, Enjoyment, Results, Authority, Safety, Order.  Es un estudio interesante, por su profundidad y por su metodología y 100% recomendable.

Definiendo la gobernabilidad estratégica. Algunas herramientas.

¿Gobernabilidad corporativa?, ¿gobernabilidad institucional? y sobre todo gobernabilidad estratégica, es decir, puesta al servicio de la ejecución de la estrategia. Este enfoque se asienta en crear un mecanismo que permita asegurarse de que hay una rendición de cuentas vinculada a si se están consiguiendo, o no, los resultados establecidos a largo plazo.

Algunas empresas han implementado sistemas tales como un Project Management Officer, que tiene encomendada la misión de centralizar y coordinar la dirección o la gestión de los proyectos.

Otra herramienta de utilidad es el Balanced Scorecard o cuadro de mando integral que dota a los directivos de un marco para gestionar la implementación de la estrategia, mientras que, al mismo tiempo, permite identificar si ésta se adapta a los cambios y novedades del entorno tecnológico o del mercado competitivo. Ante una estrategia formulada determina qué punto se encuentra su ejecución y si está funcionando, o no y por qué. También ayuda a describir los Key Performance Indicator (KPIs) críticos que determinarán la eficacia y la productividad de las acciones que se están llevando a cabo. Esto es interesante porque los KPIs comunican muy bien el plan estratégico a toda la organización, puesto que fijan, orientan y ponderan la toma de decisiones.

Otras organizaciones, las que podrían describirse como sobresalientes, también establecen Key Success Indicators, KSIs. Su función es determinar si se está consiguiendo el objetivo corporativo, en qué grado y de qué manera.

Además, de todo esto, en el estrato de matrícula de honor, se sitúan aquellas instituciones que crean órganos de gobierno, tales como comisiones o comités, para que trabajen como un think tank y supervisen, orienten o sancionen en virtud de si se está cumpliendo o no la ejecución de la estrategia. En este mismo grupo de organizaciones se diseñan escenarios para dar visibilidad al “accountability” de cada área. Son espacios en los que los equipos responsables de cada departamento o línea estratégica exponen ante el comité de dirección, antes descrito, qué hitos se han obtenido y qué nivel de progreso se tiene en esa área.