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Artesanos de la estrategia

Artesanos de la estrategia

Aquellos que sigan el sector fashion como industria saben que INDITEX, a través  de sus marcas, supuso un cambio disruptivo en cuanto que logró, por así decirlo, democratizar la moda, estableciendo una variedad de economías de escala, diseñando un sistema de producción propio y consiguiendo desarrollar un modelo de negocio nuevo.

Es lógico que el imperio construido por Amancio Ortega sea un caso, que como a otros tantos empresarios, me sorprenda y me agrade, pues modernizó y popularizó un mercado bastante anquilosado en rutinas y vicios, así como orientado a unos pocos consumidores.

Sin embargo, considero que no todos los sectores pueden adaptarse a un modelo de producción así, basado en  una respuesta generalizada a la demanda, ya sea de productos o de servicios.

A lo largo de mi carrera, he visto como muchas empresas prestadoras de servicios profesionales generan con una celeridad (en algunos casos inmediata) una respuesta a las peticiones de sus clientes. En principio, esta capacidad de ofrecer soluciones rápidas no supondría mayor problema, si no fuera porque, en muchos casos, lo que se entrega es un producto empacado y mínimamente adaptado a cada cliente concreto.

Quizá haya respuestas universales para cuestiones particulares, pero en el mundo de la estrategia, cada organización, cada empresa, cada CEO, cada líder… posee una casuística concreta y un contexto determinado, por lo que me cuesta entender que puedan procurarse informes “pret a porter”.

Por eso, en el día a día, lo que me exijo y lo que pido a mis socios y colaboradores es un triple esfuerzo en cuanto al servicio que brindamos a nuestros clientes:

  • Un esfuerzo para entender qué sucede, qué necesitan y qué esperan de una firma de asesoría estratégica.
  • Un esfuerzo para investigar, para pensar, para desarrollar nuestra metodología de trabajo de forma excelente.
  • Un esfuerzo para plasmar todo ese conocimiento y esa experiencia en un producto que sea útil, disruptivo, retador y sobre todo “ad hoc” para quien nos ha contratado.

Tal vez sea una forma de funcionar que implica estar permanentemente en la “extra mile”. Puede que sea un desafío constante. Pero no se puede concebir un servicio de asesoría estratégica (en cualquier área, desde marketing a finanzas, pasando por gobernabilidad o gestión del talento) sin un enfoque artesano, sabiendo que el producto que te entregan es especial, irreproducible y a tu medida.

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